lunes, 9 de diciembre de 2013

IDA PFEIFFER, LA VIDA COMO VIAJE, por Sonia Moreno Javier


“En tanto busco en vano algún epíteto que caracterice con justicia su extraordinaria disposición a la aventura, me viene a la cabeza, por ejemplo, que en las proximidades de Río de Janeiro se defiende de un peligroso atracador a paraguazos; alimenta a la rata que acude cada noche a pasearse por su cara mientras duerme en el infecto camarote de un velero; flota menos que un yunque y se aventura a atravesar un caudaloso río agarrándose a las ramas de un banano; unos bandidos kurdos que tratan de asaltarla en Persia terminarán por ayudarla a que plante el campamento…” (Fernando Pérez Barber en el prólogo del libro ‘Viaje de una mujer alrededor del mundo’ de Ida Pfeiffer)
La persona:
Pfeiffer, la célebre viajera australiana, se educó con un tutor privado y así Ida aprendió francés, italiano, costura, bordado, cocina y dibujo. Presionada por su madre, aceptó casarse con un tal doctor Pfeiffer del que se separó y con quien había tenido dos hijos.
Una vida de viajes:
Ida eligió Tierra Santa como su primer destino por dos razones: en primer lugar, era una mujer religiosa y siempre había querido ver la tierra donde Jesús nació, vivió y fue crucificado. En segundo lugar, una mujer que viaja sola es mucho menos probable que reciba críticas si va a Tierra Santa, destino aceptable para la respetabilidad de los cristianos. Ida era consciente de los riesgos que asumía al viajar sola y redactó su testamento antes de partir. Tenía entonces 45 años. Como no le sobraba el dinero se propuso viajar dentro de estrictas limitaciones económicas, lo que sería una constante en su vida, hasta el punto de que en el prólogo de la edición española de uno de sus libros la consideran “la primera mochilera de la historia”.
Su siguiente destino iba a contrastar con el calor del desierto de Oriente Medio: la tundra helada de Islandia, los fiordos de Noruega y los alrededores de Estocolmo.
En 1846 encontramos a Ida en Río de Janeiro decidida nada menos que a dar la vuelta al mundo. Permaneció siete meses en la India, viajando casi sin equipaje, y alimentándose de arroz, pan, agua y sal.
Llegó a Mesopotamia, y en Bagdad se unió a una caravana de camellos para cruzar el desierto, vía Mosul, hasta Tabriz, en Persia. En otra caravana llegó hasta Rusia. Pudo continuar viaje hacia Turquía, Grecia e Italia, y regresó a casa en noviembre de 1948.
En 1851, Ida parte de nuevo a la aventura con 100 libras esterlinas como todo recurso. Después de navegar desde Londres hasta Ciudad del Cabo, continúa a Singapur y Borneo.
Ida navega hasta San Francisco y en América del Sur visita los Andes.
Aún le quedaban energías para otro viaje. Se fue a Madagascar, en la costa de África. Ida Pfeiffer murió en Viena en 1858.
Valoración:
En mi opinión, Ida Pfeiffer me parece un gran ejemplo para la Historia, concretamente en la de las mujeres. Admiro a esta mujer por sus actos y sus reacciones, en ningún momento tuvo comportamientos hipócritas y siempre defendió sus principios. También demostró ser una mujer con mucha valentía y muy decidida, considero que esos dos comportamientos fueron la clave para alcanzar sus objetivos, no solo por dar dos vueltas al mundo, que tiene un gran merito, sino porque también redacto sus viajes en dos libros, los cuales me han despertado gran interés y puede que me anime a leerlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario