sábado, 14 de diciembre de 2013

FREYA STARK, LA BÚSQUEDA, por María Benages Salvador

“El verdadero vagabundo es aquel cuyos viajes están hechos de felicidad, no viaja para huir, sino para buscar”

“Despertar completamente solo en una ciudad extraña es una de las sensaciones más agradables que existen”
Ella:
Freya Stark fue interesada por la lengua y la cultura árabe, pronto descubrió que lo que le gustaba de verdad era viajar en busca de un objetivo, afición que realizaba con escasos recursos. También le gustaba arriesgarse por zonas peligrosas incluso para cualquier hombre. Pero Freya no solo fue una sofisticada viajera y exploradora inglesa, sino que también fue una escritora en prosa que se interesó más por los cambios y transformaciones en las zacas humanas que por los objetos encontrados en su camino. Viajó entre muchos lugares, a Siria, Persia, Irak, Palestina y Arabia Saudí y pudo comunicar la vida de las personas: el sufrimiento, la enfermedad o la inseguridad.
Salir de casa por:
 Freya Stark salió de casa porque los idiomas que aprendió le abrieron una puerta al mundo, salió para investigar y descubrir.
Viajes y vida:
 En 1927, a los 34 años realizó su primer viaje rumbo a Oriente Medio junto con una amiga, embarcaron con destino a Beirut y visitaron Líbano y Siria, con la intención de estudiar el idioma y a los drusos (minoría religiosa heterodoxa islámica) y poder entrevistar al líder espiritual de la comunidad, pero la zona donde vivían se encontraba bajo la ocupación francesa, por lo que Freya no pudo concretar sus sueños. Viajó por Oriente Medio y buscó y encontró el valle de la secta de los Asesinos y la fortaleza de Alamut.
En 1929, volvió a viajar, esta ver a Bagdad, capital de Irak. Al llegar, no tiene mejor ocurrencia que alojarse en el barrio de las prostitutas, para dar escándalo a la sociedad inglesa. Se marcha sola a Persia en busca de la secta de los Hashashin (los Asesinos), Alamut. Con pocos medios, poco equipaje y la compañía de un guía consiguió gran información que tras su segundo viaje le sirvió para publicar su primer libro, “El valle de los Asesinos” (Londres 1934). Freya aprovecho el viaje para estudiar y cartografiar la región y corrigió los errores en los mapas del Gobierno Británico. En 1931 en el valle de Shahrud descubrió las ruinas de uno de los castillos de la secta (tenían cerca de cincuenta), y este había resistido a la invasión mongola. A demás, exploró otras aldeas cercanas y recogió información sobre las costumbres de esa zona.
Freya enfermó de Malaria y tuvo que cancelar su proyecto de buscar las ruinas de Saba, en Arabia, pero siguió la ruta de incienso hasta encontrar el puerto de la antigua ciudad de Caná. Realizó dos expediciones más en 1935 y en 1938, visitando Hadhramaut (Yemen).
Durante la Primera Guerra Mundial, Freya se limitó a alistarse como enfermera, pero en la Segunda Guerra, colaboró con el Gobierno Británico. Fue enviada a Adén y luego a Irak, fue enviada como espía para organizar una red de inteligencia para evitar que los árabes apoyaran a Hitler. Allí se dedicó a recoger información. En el Cairo fundó una especie de sociedad antinazi, una sociedad llamada Hermandad de la Libertad  en apoyo de la Corona y antifascista. Finalizada la Guerra, en 1947, volvió a su hogar en el norte de Italia, donde se dedicó a escribir. Con sus 54 años, contrajo matrimonio con un diplomático y se fueron a vivir al Caribe, pero la relación duró poco, ya que 4 años más tarde lo abandonó para largarse a Turquía y desde allí, seguir los de Alejandro Magno en la Península e Anatolia.
En 1953, le concedieron la Cruz del Imperio Británico y fue nombrada dama del Imperio Británico en 1972.
Ganó varios premios literarios y a los 81 años atravesó y escaló algunos pasos del Himalaya. Freya Stark murió en su casa en Asolo, al norte de Italia en 9 de mayo de 1993, poco después de cumplir los 100 años.
Aunque Freya murió, aun nos quedan muchos de sus libros y viajes para recordarla y para aprender de ella.
Valoración:
Freya es una mujer muy valiente, de la que todos tendríamos que aprender y sobre todo las mujeres, porque ha demostrado que se puede superar a los hombres, su interés por aprender, investigar y viajar me ha encantado, me ha sorprendido mucho la cantidad de idiomas que dominaba y sobre todo que a sus 81 años aun escalara pasos del Himalaya. También demuestra que se puede disfrutar igual con poco dinero, que lo que realmente importa es que se disfrute del viaje y que se aprenda.

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