viernes, 29 de noviembre de 2013

ANNA LEONOWENS, por Delia Mínguez Vilar



El viaje personal:
Anna Harriet Emma Edwards nació en Ahmadnagar, en la India el seis de noviembre de 1831. Era la hija del sargento Thomas Edwards y de Mary Anne Glasscock. Su padre murió tres meses antes de su nacimiento. Su madre se volvió a casar y envió a sus hijas a estudiar a Inglaterra. Cuando volvieron a la India, su padrastro casó a la hermana de Anna con un hombre que le doblaba la edad, y como pensaba hacer lo mismo con ella, Anna huyó a Oriente Medio.
En 1849 volvió a la India con su familia y se casó con Thomas Leon Owens (que luego cambió su apellido a Leonowens) en Poona, a los 18 años.
En 1852, viajaron a Perth (Australia). Durante ese viaje, Anna dio a luz a un niño: Thomas. Allí creó una escuela para chicas jóvenes.
 En 1855 la familia se mudó a Lynton por razones de trabajo del padre, donde nació su hijo Louis.
En 1857 el sitio donde trabajaba Thomas cerró, por lo que la familia volvió a Perth; pero ese mismo año se mudaron a Singapur, donde Thomas encontró trabajo como encargado de hotel.
En 1859, Thomas murió de apoplejía, dejando a Anna viuda, pobre y con dos niños pequeños a los que criar. Por eso, Anna volvió a la enseñanza y abrió una escuela en Singapur para los hijos de los oficiales ingleses.
Poco después, fue recomendada al rey de Siam como institutriz para la familia real (los 68 hijos, 23 esposas y 42 concubinas del rey Maha Mongkut)  y  debido  a  su  falta  de  recursos  económicos,  aceptó  el empleo.
 La mayor preocupación del rey Mongkut, uno de los monarcas más importantes de la dinastía Chakri, era mantener la independencia de Siam frente a los países colonizadores europeos. Pensaba que era necesario que los tailandeses adoptasen modos de vida occidentales, ya que, en ese momento se consideraba que las costumbres inglesas eran las mejores del mundo. Por eso, favoreció la llegada de profesores e instructores europeos, como Anna Leonowens que, además de la educación de toda su familia, incluyendo al príncipe heredero Chulalongkon, fue secretaria y traductora del rey. Anna nunca dudó en decirle al rey lo que pensaba acerca de las actitudes machistas y la esclavitud.
Pasó 5 años en Siam y en 1867 se marchó para no volver.
Pero su trabajo no terminó en Siam, en 1869 abrió una escuela en Nueva York y colaboró con la revista “Athlantic Monthly” de Boston escribiendo varios artículos.
En 1780 publicó el libro “Una inglesa en la corte de Siam” que fue un éxito inmediato;   hablaba de la represión y la brutalidad hacia las mujeres, la vida de la gente en ese país y la esclavitud y la servidumbre humana. En 1783 escribió “El romance del harén” con temas parecidos al anterior libro.
En 1880, Anna reanudó su carrera como maestra e impartió clases en la Escuela de Berkeley de Nueva York. Visitó Rusia en 1881 y otros países  europeos,  mientras  seguía  publicando  artículos  y  libros  de viajes.
Finalmente, se trasladó a Montreal (Canadá) donde murió el 19 de enero de 1915, a los 83 años.
 Sus logros:

Anna Leonowens consiguió adentrarse durante cinco años en la corte de Siam, donde llegó a estar muy cerca del rey, ganándose su confianza, hasta el punto de ser su secretaria y traductora.
Con su carácter siempre firme, nunca dudó en decirle al rey lo que pensaba sobre las costumbres de su país.
Intentó cambiar la situación en la que vivían las mujeres y los esclavos. Fue institutriz del príncipe heredero, Chulalongkorn, al que cambió la forma de percibir y apreciar el mundo e inculcó valores occidentales como el de la libertad y el rechazo a  la esclavitud.
Chulalongkorn, una vez proclamado rey, gracias a las enseñanzas de Anna Leonowens, no solo mantuvo la independencia de Siam, sino que también abolió la esclavitud, instituyó la libertad religiosa, reformó el sistema judicial y promovió la creación de escuelas y hospitales.
Tal fue su influencia en la corte de Siam, que cuando se marchó, Chulalongkorn le envió una carta agradeciéndole sus servicios y Mongkut le mencionó en su testamento, aunque no recibió herencia alguna.

Me parece:

He aprendido que no se debe  pensar que la cultura propia es la mejor, siempre puede haber cosas erróneas, y que hay que aprender de lo bueno de las demás culturas.
También me he dado cuenta que todo es posible con esfuerzo. Anna Leonowens era una mujer feminista que  viajó a un país completamente machista, y se adentró en la corte  para ser la institutriz del príncipe heredero. Gracias a lo que ella le enseñó, Chulalongkon cuando subió al trono y tuvo el poder, mejoró las condiciones de vida de los ciudadanos del país. La vida de Anna en Siam fue muy dura, tuvo que aguantar muchas cosas de las que estaba en contra y además mantener a su hijo pequeño.
Por último, pienso que si no hubiera habido mujeres como Anna, dispuestas a cambiar el mundo, ahora la sociedad estaría mucho menos avanzada, por lo que les debemos mucho.

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